Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica
Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica

Comunicados de ASTECSN

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 1-08-2017 ANTE EL CIERRE DE GAROÑA

 

La ASTECSN, integrada por técnicos del Cuerpo Superior de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica, denuncia un vez más el uso partidista de los reguladores, en este caso del Consejo de Seguridad Nuclear, que en el expediente de reapertura de la central nuclear de Santa Mª de Garoña ha perdido credibilidad ante una sociedad harta de corrupción política.

 

El CSN, imprescindible para garantizar el buen funcionamiento de nuestro parque nuclear, no ha rendido cuentas ante el Congreso de forma transparente tal y como exige su propia regulación. Nuestro presidente D. Fernando Marti, en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, expuso que mientras la empresa responsable de la gestión de la planta no cumpliera con todos los requisitos que fueron exigidos en la Instrucción Técnica emitida por el CSN en 2014, el CSN no aprobaría ningún informe técnico respecto a la prolongación operativa de la planta. Estas declaraciones se demostraron falsas cuando el CSN emitió su dictamen en febrero de este año.  Por otra parte, se ha mantenido abierto un expediente cuando la mayoría de la Cámara votó a favor de su cierre. Se ha trabajado un número de horas ingente (30.000 según el propio CSN) cuando ya había indicaciones suficientes de que la decisión política final sería contraria. Consideramos que este esfuerzo ha detraído recursos de otras actividades necesarias para el mantenimiento de la seguridad de las instalaciones.

 

El expediente de esta central nuclear se ha gestionado de forma inadecuada y habrá que sacar lecciones aprendidas para el futuro. Trabajar documentos en papel y no electrónicamente para que no se filtre la información, limitar el acceso a la misma de los técnicos y no hacer debates públicos del Pleno cuando toma resoluciones de esta envergadura, son problemas que seguimos sufriendo en el CSN. Un director técnico que dice ante el Congreso que una carta enviada a los responsable de Garoña en 2015 tiene un “valor jurídico relativo” es irresponsable. No publicar una matriz previa de conjunto que analice todos los parámetros a considerar, también es otro ejemplo de falta de transparencia. La energía nuclear no se puede gestionar ignorando la exigencia ciudadana de máxima transparencia y sin unos responsables de los que tengamos la debida garantía de independencia.

 

Estas actuaciones suponen un desgaste para el regulador nuclear que aparece ante los ciudadanos como una marioneta dirigida por objetivos políticos o intereses empresariales privados, y que proyecta sus carencias y fallos sobre esta Asociación, como ha hecho recientemente en respuesta a nuestros escritos, limitándose a ignorar nuestras propuestas al considerarlas como una injerencia.

 

Cuando tras Fukushima toda la normativa internacional enfatiza la transparencia y la independencia como valores fundamentales de los reguladores, en España continuamos con mecanismos deficientes en los cuales la discrepancia interna no es analizada y el Pleno y los Directores Técnicos ven a los críticos como enemigos de la energía nuclear, a los que habría que eliminar. Tratar de mantener la cultura del miedo, o la de conceder recompensas a los funcionarios dóciles con la línea jerárquica, son malas prácticas en un organismo regulador que debe considerar la actitud crítica y cuestionadora como un valor positivo.

 

Se necesita un cambio de valores en los dirigentes de muchas administraciones públicas. Por nuestra parte, mantendremos una actitud activa y vigilante hacia ese cambio imprescindible que demanda la sociedad española y no dejaremos de denunciar aquellos hechos que entendamos son incumplimientos normativos o son el reflejo de una mala praxis en el regulador nuclear.

 

Comunicado de la Asociación de febrero de 2017:

http://www.astecsn.es/app/download/12056597/Comunicado+Garo%C3%B1a+ASTECSN.pdf.

 

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 29-05-2017 SOBRE

CAMBIO EN LA REGULACIÓN PARA LA RENOVACIÓN y EXTENSIÓN DE VIDA

DE LAS CENTRALES NUCLEARES ESPAÑOLAS.

 

Según consta en el orden del día del Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear previsto para el 30 de mayo de 2017, hecho público el pasado 26 de mayo, se está trabajando para la aprobación de un “proyecto de modificación de las Órdenes ministeriales por las que se concede la renovación de las autorizaciones de explotación de las centrales nucleares”.

En este proyecto se prevé desligar el envío de la documentación necesaria para evaluar una solicitud, de la fecha para presentar dicha solicitud de renovación. Esto significa que se puedan realizar evaluaciones de la documentación para la renovación de los permisos de explotación de las centrales nucleares sin que haya una solicitud previa; con lo cual, si finalmente se decidiera no presentar solicitud por razones de cualquier índole, el CSN habría llevado a cabo un trabajo ingente absolutamente inútil, con el consecuente despilfarro de recursos públicos.

Además, también se quiere aprobar simultáneamente una revisión de la Guía de seguridad GS-1.10 que elimina el requisito que vincula la presentación de las Revisiones Periódicas de la Seguridad a la vigencia de los permisos de explotación, abriendo subrepticiamente la puerta a alargar la vida de las centrales nucleares más allá de los 40 años.

Todo ello, a una semana de que se cumpla el plazo para que la central nuclear de Almaraz tenga que presentar su solicitud de acuerdo a la normativa vigente, expediente que el titular debería tener ya en un avanzado estado de elaboración, y si no lo tiene, la única explicación es que conozca los planes para este próximo Pleno con bastante más antelación que la opinión pública.

 

Las modificaciones propuestas por el Ministerio competente (MINETAD) contemplan que el titular: "podrá solicitar una nueva autorización de explotación de la central en el plazo máximo de dos meses a contar desde la fecha de aprobación del Plan Integral de Energía y Clima o, en su caso, en la fecha en que el titular ha de presentar la Revisión Periódica de Seguridad de la central, que más adelante se establece, en el supuesto de que el referido Plan no hubiera sido aprobado dos meses antes de dicha fecha."

 

Esto supone acortar los plazos para presentar la solicitud de autorización que actualmente están establecidos en tres años antes del vencimiento de la autorización. Dicho plazo, de forma aproximada, en el caso de la central nuclear de Almaraz, quedaría en unos 14 meses; en el caso de la central nuclear de Ascó, 18 meses; en el caso de la central nuclear de Cofrentes, 13 meses; en el caso de la central nuclear de Trillo, 19 meses; y en el caso de la central nuclear de Vandellós II, 15 meses.

 

Esta Asociación quiere dejar patente su rechazo a esta decisión que previsiblemente tomará el Pleno, por los siguientes motivos:

·    Es evidente que se trata de una decisión tomada de forma precipitada, basándose en un informe realizado y aprobado el día anterior a que se hace público el orden del día del Pleno. Con ello se limita la repercusión y el debate en los medios de la opinión pública. A este respecto no se conoce el informe de la Asesoría Jurídica del CSN, que debe dictaminar las cuestiones que se elevan al Pleno y que, tal como ocurre en ésta, “presenten una cuestión crítica de carácter jurídico o administrativo” tal y como establece el PG-IV-01.

 

·   Al margen de las consideraciones legales y sus implicaciones formales, no es aceptable realizar evaluaciones, inspecciones y trabajos en la función pública, sin conocer el objetivo de los mismos o la solicitud sobre la que se trabaja. Desarrollar tareas de servicio público implica conocer de antemano la finalidad a la que se destinan dichos recursos, pagados por los ciudadanos, dedicación que se podría estar empleando para otros fines más productivos. Emplear recursos públicos para fines no declarados, atenta contra el principio de transparencia que debe exigirse en todas las administraciones públicas. Esta aprobación precipitada, sin informe jurídico público y que busca tomar una decisión que puede ser muy relevante en el panorama energético español, no atiende al necesario sosiego y debate público que debe acompañar a este tipo de decisiones para que cumplan con los criterios de buena administración.

 

·    Esta decisión se fundamenta en la petición de una entidad privada, haciendo recaer sobre el órgano regulador público y de carácter técnico las decisiones políticas que se consideran buenas para el sector, y sin atender a los principios de transparencia, independencia, prudencia y precaución que deben ser los que primen en la acción reguladora.

 

·    Un código ético que se aplique de verdad y que, a través de personas competentes e independientes, supervise estas malas prácticas, unido a la incorporación de un “instrumento de cumplimiento de normativa”, resultan medidas urgentes a tomar en este regulador nuclear y que les solicitamos a los partidos políticos. El Consejo de Seguridad Nuclear da cuenta de sus acciones ante el Congreso de los Diputados y es aquí donde reside la responsabilidad de lo que está ocurriendo dentro del regulador nuclear.

 

·    En los últimos años asistimos a decisiones injustificables ante los ciudadanos, teniendo ejemplos de muy diverso tenor: (1) informe favorable de renovación de la autorización de explotación (Garoña) que prohíbe al titular cargar combustible y operar a potencia por no cumplir aún con los requisitos de seguridad nuclear exigidos inicialmente; (2) director técnico que no dice la verdad en sus cartas a los titulares y al propio Pleno (que prefiere no tenerlo en cuenta); (3) aceptación de un emplazamiento para el ATC con un VI Plan de Gestión de Residuos Radiactivos que data de hace más de una década, con aprobación precipitada por cambio político, y en terrenos nada convenientes (silenciando a los técnicos  especialistas); (4) cambios reguladores para propiciar por la puerta de atrás la extensión de vida del parque nuclear español hasta los 60 años sin ningún debate público en lo que afecta a la seguridad nuclear y la protección radiológica; (5) nombramientos de consejeros precipitados sin la mayoría de 3/5 exigible en el Congreso y por la puerta de atrás; (6) modificaciones precipitadas del Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas para que alguna instalación nuclear pudiera solicitar los permisos con más retraso; (7) modificación de la Guía de Seguridad GS-1.10 para que las Revisiones Periódicas de Seguridad ya no tengan que hacerse vinculadas a los permisos, aún hoy vigente. ¿Hasta cuándo se dejará de usar para fines políticos y empresariales a esta institución reguladora?

 

·   La estrategia de modificar normativa para atender de forma urgente a cualquier finalidad mercantil perjudica la credibilidad del regulador y desmotiva a los funcionarios que queremos trabajar por una mejor administración, más eficiente y que aplique las mejores prácticas reguladoras.

 

·    Pensamos que ésta es una maniobra más que desacredita al Consejo como regulador independiente, es una muestra más de su captura por parte de los regulados y una vez más nos muestra su preocupante politización. En ningún otro país del mundo con energía nuclear y un sistema democrático, se atiende a este tipo de prácticas inaceptables.

 

 

CARTA DE ASTECSN-FEDECA AL PLENO DEL CSN

SOBRE LA DESMOTIVACIÓN DEL PERSONAL

 

 

Sres. Miembros del Pleno del CSN

Sr. Secretario General

Consejo de Seguridad Nuclear

En Madrid, a 18 de abril de 2017

 

ASUNTO: Ambiente de desmotivación entre los técnicos del CSN.

 

Estimados miembros del Pleno:

 

El motivo de la presente comunicación es trasladarles nuestra preocupación por el creciente ambiente de desánimo que se extiende por el CSN. Como representantes de los trabajadores nos hemos puesto en contacto con bastantes personas del Cuerpo Técnico y hemos recabado sus impresiones sobre la situación actual del organismo, y nos hemos encontrado mayoritariamente con la misma respuesta que se resume en un desánimo generalizado y una creciente indiferencia, motivada por una constatación de que no es valorada la importancia de su trabajo, y que de nada sirve la excelencia en su desempeño, porque la defensa de los principios del organismo puede entrar en colisión con otros intereses y truncar su carrera profesional.

 

El cese del anterior Jefe de Área de Experiencia Operativa fue entendido como un aviso a navegantes de lo que les podría ocurrir, independientemente de la valía técnica, si se oponen a los criterios o decisiones que proceden de la jerarquía del CSN, y ello ha contribuido de modo decisivo a agudizar este ambiente de desánimo. Es reconocible que estas opiniones negativas se mitigan hasta hacerse prácticamente inexistentes a medida que las personas consultadas trabajan próximas a los máximos gestores del organismo, lo cual invita a afirmar que viven Uds. en un ambiente aislado que les impide tomar conciencia de una realidad palpable en el Cuerpo Técnico del CSN.

Sabemos que este estado de desmotivación se viene gestando desde hace algunos años, pero a partir de los cambios en las direcciones técnicas que tuvieron lugar en 2013, se percibe un empeoramiento crítico, que consideramos puede afectar a la consecución de los fines del Organismo con efectos ya en el corto plazo.

Una de las causas que apreciamos de esta degradación es que el excelente trabajo de los técnicos del CSN para evitar situaciones de accidente en las instalaciones reguladas, no tiene repercusión externa ni es adecuadamente expuesto a la opinión pública, porque significaría evidenciar que los titulares de las instalaciones nucleares cometen fallos en su gestión y la Dirección del organismo quiere ante todo evitar dar una imagen que dañe al sector nuclear.

 

De este modo, el regulador no hace visible hacia el exterior sus logros como administración pública, puesto que reconocer su labor eficaz de supervisor significaría aceptar que existen fallos de los entes regulados, y en la política actual del organismo, eso es inadmisible. Trasladamos una imagen hacia el exterior de un organismo funcionarial que realiza un trabajo protocolario y meramente administrativo, y no la de un cuerpo técnico cuya labor ha evitado la ocurrencia de accidentes y detecta problemas de forma continuada. El CSN vende la idea de que somos unos gestores eficientes de recursos, pero “la verdadera seguridad recae en los titulares de las instalaciones nucleares”, lo cual traslada otro mensaje lamentable que minusvalora nuestra función: si los titulares son la auténtica defensa para la seguridad, ¿para qué esforzarnos en nuestro trabajo, si somos meros burócratas?

 

Las consecuencias de esta política de silencio frente a la importancia del trabajo de los técnicos ya se están manifestando de forma palpable. En muchas ocasiones los técnicos han sido auténticos héroes anónimos que han impedido con sus inspecciones y evaluaciones que situaciones adversas a la seguridad se degraden hasta el punto de provocar accidentes.

 

Sobra decir que toda la labor que se realiza desde los mandos del CSN para transmitir al exterior una imagen de normalidad institucional, y de adecuado comportamiento de las instalaciones nucleares, se vería bruscamente truncada si la desmotivación termina conduciendo a una pérdida de rigor o a un relajamiento de las evaluaciones que nos lleve a un indeseado accidente.

 

A esto cabe añadir el hecho constatable de que las opiniones críticas de algunos técnicos del CSN, no sólo no son escuchadas y adecuadamente analizadas, sino que son perseguidas y silenciadas, en algunos casos con amenazas. A esto contribuye un Pleno que, debido a su desamparo técnico, no le queda otro remedio que entregar su confianza ciega en los Directores Técnicos.

 

Particularmente grave resulta que se fomenten prácticas de trabajo propias de otros tiempos basadas en el secretismo, la falta de comunicación entre los técnicos, o la censura directa de información, que se han visto culminadas de manera particularmente lamentable en el capítulo correspondiente de la revisión del Procedimiento de Gestión de la Inspección Residente. ¿Cómo se pretende mantener la motivación de un Cuerpo Técnico del que se desconfía de esta manera?

 

A modo de ejemplo, todas las notas informativas de incidentes que se cuelgan en la web del CSN, finalizan sin excepción con la frase: “El suceso no ha tenido impacto alguno en la seguridad de los trabajadores, el público y el medio ambiente”. Este hecho es un indicador reiterado del miedo del organismo a trasladar una imagen de riesgo a la opinión pública, basándose en la idea ya anticuada de que informar de lo cierto genera alarma injustificada, cuando la experiencia nos demuestra que a largo plazo el efecto producido es el contrario, al plasmar afirmaciones prefabricadas en una sociedad cada vez más formada y más preocupada por la gestión de su seguridad. Al escribir notas públicas el CSN no ha preguntado nunca a los técnicos por el riesgo real de los incidentes, y no se han incluido hasta la fecha resultados de los cálculos de precursores que hacemos, que no son otra cosa que un análisis numérico de lo cerca o lejos que nos hemos quedado de un accidente real con consecuencias.

 

Todos sabemos que cualquier incidente siempre tiene repercusión en la seguridad; el riesgo que entrañan los incidentes nunca es nulo. Otra cosa es que no haya daños a la población o al medio ambiente, es decir que el incidente no pase a ser accidente. En la medida en que se informe sobre incidentes, se estará transmitiendo un mensaje de que el CSN hace bien su trabajo, pues la ocurrencia de éstos visualiza una barrera activa que impide la consecución del accidente. Esta actitud crítica y cuestionadora es la que ayuda a motivar al personal y le aporta el respaldo profesional imprescindible para el trabajo de servicio público.

 

La política de comunicación del CSN no es acorde a los tiempos que marca la sociedad actual, teniendo ejemplos diversos del rumbo erróneo marcado, como es el caso de la modificación del procedimiento de clasificación en la Escala INES para evitar la “insistencia de algún jefe en aplicarlo”, como ha afirmado recientemente el Director Técnico de Seguridad Nuclear; o las consignas trasladadas a algunos inspectores para que dejen de perseguir “sucesos notificables” que no han sido notificados por las instalaciones nucleares; o las maniobras de los distintos comités del CSN para reducir la categorización de los hallazgos de las inspecciones; o para agrupar varios incumplimientos sancionables en uno solo y así reducir su importancia. Todos estos actos van mermando poco a poco la confianza del Cuerpo Técnico en su trabajo y nos están conduciendo a un callejón sin salida.

 

Por todo lo anterior, conminamos al Pleno a una reflexión general sobre su gestión y la de los Directores Técnicos, y les invitamos a que lleven a cabo una encuesta de clima laboral, independiente, siempre con tratamiento de datos confidenciales y anónimos, para que puedan constatar nuestras afirmaciones. Estas encuestas se realizan en los demás reguladores para conocer bien y poder valorar la variable ligada a la gestión de los recursos humanos y, sobre todo, para poner en valor la actitud crítica y no considerarla como un problema.  Sirva como ejemplo la de la Nuclear Regulatory Commission de los EE.UU.:

 

https://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/insp-gen/survey/volumes.html

 

Es imprescindible que ustedes salgan de la burbuja de desinformación en la que se encuentran y se pongan en contacto con la realidad de lo que está sucediendo en el CSN. Es importante y resulta urgente hacer algo al respecto, pues la seguridad nuclear y la protección radiológica están en sus manos, y son los máximos responsables de la misma.

 

Quedando a su disposición para lo que estimen conveniente, les enviamos un cordial saludo,

 

                                                                                     Sección Sindical FEDECA-CSN

                                  

 

NOTA DE PRENSA DEL 23-02-2017

 

ASTECSN PROPONE MEJORAS EN EL REGULADOR NUCLEAR

 

La Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica, constituida por funcionarios del Cuerpo de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha presentado en el Congreso de los Diputados un informe con 31 propuestas para la mejora del regulador nuclear.

 

 

Madrid, 23 de febrero de 2017

 

Esta mañana la presidenta de esta asociación profesional, Nieves Sánchez Guitián, ha presentado un informe ante la Ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear que incluye un conjunto de medidas como cambios normativos, cambios internos de funcionamiento y cambios en materia de transparencia para mejorar la independencia, la neutralidad, la credibilidad y la comunicación del CSN, así como para reforzar la confianza que la sociedad deposita en el organismo regulador.

 

Como propuestas más importantes, la Asociación entiende que no se deben admitir más nombramientos de consejeros que no hayan sido avalados por  los tres quintos de los miembros que componen la Comisión de Industria y Energía del Congreso de los Diputados, y evitar así nombramientos como el del consejero del Partido Popular (PP) Javier Dies, impuesto mediante decisión del Consejo de Ministros unos días antes de la convocatoria electoral del 20 de diciembre de 2015, sin haber recibido el necesario respaldo del Parlamento. Este proceder resta independencia al regulador, y supone una muestra del caciquismo y de la captura política de la institución, dando a entender que atiende a intereses políticos y económicos distintos a los estrictamente circunscritos a la seguridad nuclear y a la protección radiológica.

 

La Asociación ha destacado en su informe que no solo es una cuestión de conocimientos técnicos, sino que se necesitan actitudes y capacidades muy distintas a las que trasladan los actuales directivos del órgano regulador. Esta Asociación reclama debates públicos que permitan conocer los argumentos de cada uno de los miembros del Pleno en los que se amparan y se basan sus decisiones. Además, solicita que haya una verdadera “cultura de seguridad”, que garantice que las decisiones se toman siempre con los principios que están establecidos en la normativa y con la debida transparencia.

 

También ASTECSN ha denunciado en sede parlamentaria malas prácticas en el regulador, como la de llamar a los responsables de la instalación antes de conocer la opinión técnica del inspector que ha detectado un problema; a veces incluso se envían borradores de cartas a los titulares para tener su aprobación antes de tramitarlas, algo inaceptable para esta Asociación de técnicos.  

 

En lo que respecta a Garoña, la presidenta de ASTECSN ha indicado que “nunca las evaluaciones técnicas deben plantearse como excusa de decisiones políticas”, aclarando además que “nunca se debería emitir un informe favorable para una autorización de explotación cuando se incluyen condiciones imprescindibles para poner en marcha el reactor”. Solo debería darse si ya se han realizado las modificaciones exigibles.

 

La ASTECSN también ha hablado sobre el hecho de que el director técnico de seguridad nuclear del CSN mandara una carta al propietario de Garoña, en abril de 2015, advirtiéndole de que el CSN no emitiría ningún informe positivo hasta que no se hubieran hecho todas las mejoras en materia de seguridad que el CSN le lleva exigiendo desde 2009, y reiteradas en julio de 2014, mediante una exigente Instrucción Técnica Complementaria (ITC). “Nos preocupa que se diga que ya no tiene valor jurídico una carta remitida por una dirección técnica a un titular, según se ha indicado el otro día por parte de algún responsable. Esto supone un precedente muy peligroso después de muchos años de emitir requisitos mediante cartas firmadas por las direcciones técnicas que pueden quedar en “papel mojado” a conveniencia”, han manifestado.

 

Otro tema que Nieves Sánchez ha comentado es que no se comprende un informe favorable sin indicación de plazos de cumplimiento o fecha límite de operación. “Entendemos que debe haberse realizado un informe jurídico al respecto que sería bueno que se conociera, pero técnicamente no parece claro que con un informe “sine die” se estén considerando debidamente el envejecimiento y la necesidad permanente de revisar los riesgos, con el conocimiento científico y técnico necesarios”, ha indicado.

 

Por otra parte, Sanchez Guitián ha subrayado que los técnicos del CSN representados por ASTECSN tampoco entienden por qué se ha eliminado de la Guía de Seguridad 1.10, a petición de la patronal de las eléctricas, UNESA, el límite máximo de 10 años que el CSN ponía al ministerio para renovar las autorizaciones de explotación de las centrales nucleares españolas.

 

La Asociación ha denunciado ante los diputados que el Pleno del CSN no entra en materia técnica; que a los inspectores residentes se les ha impedido hablar directamente con los técnicos especialistas; que el Pleno no establece líneas estratégicas y no marca hojas de ruta en cuestiones relevantes; no debate siempre sobre los criterios a aplicar; no resuelve discrepancias y sencillamente la mayoría del Pleno termina aprobando lo que las direcciones técnicas proponen sin preocuparse de sus fundamentos. Estas direcciones técnicas promueven una cultura del miedo, aplicando represalias cuando lo han considerado necesario, y no crean grupos de trabajo abiertos, sino que buscan la compartimentación de los trabajos y el clientelismo, todo ello unido al secretismo de algunos expedientes, como los de Garoña, el del Almacén Temporal Centralizado (ATC) o Palomares. Se genera así el ambiente adecuado para promover una “desregulación encubierta”, sin que nadie asuma la responsabilidad por omisión, es decir, por todo aquello que no se mira, sin que se justifique el por qué. 

 

La ASTECSN ha insistido en que continuar con el modelo de cuotas partidistas no arregla nada, debiéndose olvidar ya el actual modelo clientelar, y fortalecer el regulador nuclear independiente desterrando la actual politización.

 

“Los técnicos que formamos esta Asociación, y otros compañeros con los que compartimos valores, hemos asimilado el concepto de “ética pública”, el cual entendemos que es imprescindible en un estado democrático y de derecho”.

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 13/2/2017 SOBRE LA

MODIFICACIÓN DE LAS AUTORIZACIONES VIGENTES DE EXPLOTACIÓN DE LAS CENTRALES NUCLEARES.

 

El lunes 6 de febrero esta asociación emitió un comunicado denunciando la premura del CSN en emitir un dictamen favorable a la reapertura de Garoña. La emisión de ese dictamen supuso un cambio de criterios que habían sido previamente comunicados a los propietarios de la central para que determinadas modificaciones de diseño, que aún no se han realizado, estuvieran implantadas antes de la emisión de este dictamen favorable. Para asegurar que ese dictamen vería la luz la semana pasada, el Presidente del CSN convocó dos Plenos, el ordinario del miércoles 8 y uno extraordinario el jueves 9, agotando así las posibilidades de cualquier aplazamiento adicional.

 

El martes 7 de febrero, horas antes de la rueda de prensa ofrecida por el Pleno del CSN, y con la atención mediática puesta en la reapertura de Garoña, el CSN remitía cartas al Ministerio de Energía, una por cada central nuclear, en las que propone la modificación de las autorizaciones de explotación vigentes. Estas modificaciones, aprobadas por unanimidad en el Pleno del día 1 de febrero, afectan de manera sustancial al proceso de renovación de dichas autorizaciones de explotación cuando termine su actual plazo de vigencia.

 

Como ya señalamos en nuestro anterior comunicado, el CSN está tramitando una modificación a la guía de seguridad GS-1.10, mediante la cual se elimina la obligatoriedad de realizar una Revisión Periódica de la Seguridad (RPS) como condición previa para la renovación del permiso de explotación. Esta modificación, solicitada por UNESA, pero que formalmente se justifica por una adaptación a la normativa del Organismo Internacional de Energía Atómica, significa en la práctica abrir la posibilidad de conceder autorizaciones de explotación más allá de 10 años (el periodo establecido para las RPS), siendo de facto una vía para la extensión de vida de las plantas nucleares. Esta revisión de la GS-1.10 no está todavía aprobada y se encuentra aún en la fase de comentarios. Ni siquiera está claro si finalmente se denominará “revisión 2”, como le correspondería o “revisión 1 actualizada”, que es el nombre con el que se ha estado tramitando esta modificación. Pero como también anticipábamos, ha sido ya aplicada por el Pleno del CSN este miércoles para la emisión de su informe favorable sobre Garoña.

 

En las cartas remitidas al Ministerio de Energía, el CSN propone eliminar de las autorizaciones vigentes la referencia explícita a la revisión de la Guía 1.10 que es aplicable, lo cual significa que cualquier modificación posterior de la Guía 1.10, independientemente de cómo se la llame, se convierte automáticamente en una modificación encubierta de las condiciones de renovación que formalmente se establecen en las autorizaciones de explotación vigentes.

 

Además, la documentación que hasta ahora se requería presentar con la solicitud de renovación con un plazo de 3 años antes de la finalización del periodo de vigencia de la autorización, pasará a ser requerida tan solo 1 año antes de que expire la licencia. Entendemos que este periodo es claramente insuficiente si se quiere hacer el trabajo de supervisión con el rigor necesario. También se propone en dichas cartas que la solicitud de renovación se acompañe de una serie de informes, nunca antes solicitados, referidos a la “gestión del envejecimiento” y a la “operación a largo plazo” de las centrales nucleares, a lo que sigue aplicando el tradicional plazo de tres años para las solicitudes de renovación.

 

Cabe destacar que estas modificaciones en las autorizaciones de explotación vigentes se producen sin que conste ninguna solicitud al respecto por parte de ninguna central nuclear. Es decir, se producen aparentemente por iniciativa del CSN, en todas las centrales simultáneamente, y en el momento en que Garoña sirve como cortina de humo.

 

El pasado 8 de febrero el CSN dio su visto bueno a la reapertura de Garoña sin fecha límite de operación. Esa misma noche conocíamos noticias que indicaban que las propietarias de Garoña no iban a reabrir la planta nuclear, lo que refuerza la tesis de una utilización del regulador para fines no declarados.

 

Tras 30.000 horas de trabajo presuroso del Cuerpo Técnico, dedicadas a evaluaciones de informes e inspecciones a una instalación de la que se sospechaba que no había intención alguna de reabrir, el resultado puede ser que se hayan malversado recursos públicos, detrayéndolos de otras actividades de supervisión necesarias, por no haberse acometido a otros niveles el necesario debate político, ajeno al CSN, sobre el futuro de la energía nuclear en nuestro país.

 

Esta Asociación no está ni a favor ni en contra del alargamiento de la vida de las centrales nucleares. Lo que consideramos inaceptable es que decisiones tan trascendentales se tomen por un Pleno que se limita a aceptar sin debate las propuestas del Director Técnico de Seguridad Nuclear, que en ocasiones como esta no son el resultado de ningún proceso de evaluación formal. Creemos que no se puede hurtar a la sociedad la información transparente que explique las motivaciones, supuestamente técnicas, que llevan a cambiar criterios tan relevantes. Y por eso denunciamos una vez más que un organismo regulador capturado carece de la credibilidad necesaria para trabajar al servicio de la sociedad en la preservación del bien común.

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 6/02/2017 SOBRE AUTORIZACIÓN DE GAROÑA

 

 

Es previsible que en estos próximos días el Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear emita el dictamen técnico preceptivo sobre la solicitud de renovación de la autorización de explotación de la central nuclear de Santa Mª de Garoña. En relación con dicho asunto esta Asociación profesional quiere manifestar lo siguiente:

 

El CSN requirió a esta central nuclear una revisión de su diseño y la implantación de determinadas modificaciones para actualizar su nivel de seguridad, entre las que se encuentran un nuevo sistema de tratamiento de gases, la separación física de cables eléctricos, la protección contra caída del techo del edificio de turbina, y el aislamiento de la contención primaria. Dichas modificaciones deberían estar implantadas como condición previa para la emisión del preceptivo informe favorable del CSN. Así se le indicó al titular de la central de Santa María de Garoña mediante carta emitida en abril de 2015.

 

A fecha actual, esta instalación no ha realizado estas modificaciones necesarias requeridas para mejorar su nivel de seguridad. En estas circunstancias, la emisión por parte del CSN de un dictamen favorable a la explotación de la central supondría un cambio de criterio del que se desconocen sus fundamentos, dado que no ha habido debates públicos ni las actas del Pleno permiten conocer esas deliberaciones, y supone de facto una exención encubierta al cumplimiento de los requisitos previos.

 

El dictamen sobre la continuidad de explotación de una central nuclear debe necesariamente tener en cuenta el resultado final de la implantación de unas mejoras de naturaleza compleja y que, por tanto, pueden conllevar desviaciones respecto a lo inicialmente previsto. En estas condiciones, dictaminar sobre el nivel de seguridad de una instalación, supone hacerlo sin disponer de toda la información y supervisión necesarias.

 

Por otra parte, en la actualidad todas las centrales españolas están obligadas a realizar cada 10 años una “Revisión Periódica de Seguridad” (RPS), siguiendo las pautas establecidas en la Guía de Seguridad 1.10 (GS-1.10) del CSN. Esta Guía contiene normativa compartida a nivel europeo y avalada por el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). En ella se asocia la RPS con las solicitudes de renovación de las licencias de explotación, como garantía previa para la emisión de informe favorable sobre la renovación, para que el diseño de las plantas nucleares se actualice a la “mejor tecnología disponible”, adecuándose a los avances de conocimiento, tecnológicos y normativos. Por todo ello, la aplicación de la GS-1.10 supone una salvaguarda de que las inversiones económicas para actualizar las plantas nucleares son acordes al nivel de riesgo que se considera aceptable en cada momento.

 

El CSN ha preparado una revisión de la GS-1.10, a petición de UNESA, la patronal de las eléctricas, desvinculando los plazos de la Revisión Periódica de la Seguridad con los del propio permiso, eliminando así la condición previa de realizar una Revisión Periódica de la Seguridad para el informe favorable del CSN sobre la concesión de un permiso de explotación, que forzaba a concederlos por un máximo de 10 años, y que con la modificación podrán ser de la duración que establezca el Gobierno. Esta revisión de la GS-1.10 no está todavía aprobada pero podría ser aplicada por el Pleno del CSN para la emisión de su informe favorable sobre Santa María de Garoña, sin conocerse los fundamentos de este cambio de criterio.

 

Emitir un dictamen técnico sin aplicar la mencionada Guía de Seguridad, ni conocer el resultado de la implantación de las modificaciones de diseño requeridas, supone asumir unos riesgos de forma no justificada y sin el conocimiento ni la aceptación de la sociedad. Frente a esta actitud de falta de transparencia esta Asociación profesional reclama la realización de un debate donde el regulador explique públicamente su posición y justifique, en su caso, la necesidad de modificar estos requisitos.

 

El trabajo realizado en el CSN se ha desarrollado internamente a través de un expediente de evaluación de acceso restringido incluso para los propios evaluadores, que impide la discusión necesaria para alcanzar el mejor resultado.

 

Todo ello con gran incertidumbre ante los mensajes contradictorios de los sucesivos gobiernos y la empresa propietaria de la central sobre la continuidad de la misma. Antes de evaluar con escenarios inciertos, dedicando recursos que se detraen de otras actividades de supervisión, debería producirse un muy necesario debate técnico público sobre la extensión de vida de nuestras plantas nucleares.

 

La toma de decisiones precipitadas sin haber implantado todas las modificaciones solicitadas, usando una normativa no aprobada, sin la transparencia debida y sin un debate previo sobre la extensión de vida de las centrales nucleares, pone en entredicho la credibilidad del CSN como institución responsable de la defensa de los principios de la seguridad nuclear y la protección radiológica.

 

Desde esta Asociación profesional proclamamos una vez más que nuestra razón de ser es la defensa de las buenas prácticas reguladoras y de la necesaria transparencia e independencia del Regulador Nuclear.

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 18/01/2017

 

 

El pasado 21 de diciembre el Pleno del CSN aprobó una modificación del procedimiento de gestión interno PG.IV.10 sobre la Inspección Residente en centrales en operación.

 

Los Inspectores Residentes son elementos fundamentales en el funcionamiento de la institución, tanto para la transmisión inmediata de información a la sede del CSN como para la correcta supervisión del funcionamiento de las centrales nucleares, ya que son responsables de más de un tercio del volumen total de inspecciones del CSN y prácticamente identifican la mitad de los hallazgos de inspección del Sistema Integrado de Supervisión de Centrales.

 

Hasta este momento, el funcionamiento de la Inspección Residente venía regido por un procedimiento en cuya elaboración y aprobación se había contado con las aportaciones de los propios Inspectores, y que no había presentado, en opinión de los mismos, ningún problema importante de funcionamiento. La nueva revisión de este documento, sin embargo, se ha elaborado sin ningún tipo de información ni discusión previa con los interesados y la admisión de comentarios, prevista en cualquier proceso de aprobación de procedimientos, se ha reducido a una mera formalidad, ya que los comentarios de los Inspectores fueron, en lo fundamental, ignorados.

 

Los cambios introducidos limitan drásticamente la capacidad de los Inspectores Residentes para comunicarse con sus compañeros. A partir de ahora, todas esas comunicaciones han de ser canalizadas a través de una sola persona en la sede, lo que dificulta la rápida y correcta transmisión de información y el intercambio de opiniones técnicas que permitan valorar la importancia de problemas que, en multitud de ocasiones, requieren una respuesta rápida. De esta forma se restringe, hasta extremos que resultan discriminatorios respecto al resto de trabajadores del organismo, la capacidad de actuación de los Inspectores Residentes.

 

Para esta Asociación la modificación del procedimiento realizada resulta contraria a los principios que deben regir la función reguladora. Es difícil, por no decir imposible, encontrar una sola razón de seguridad nuclear que pueda sustentar el cambio acometido por la cúpula del CSN. La centralización de las comunicaciones entre los Inspectores Residentes y el resto de los técnicos del CSN a través de una persona, independientemente de su cualificación, es un atentado contra la seguridad, pues introduce un filtro en la transmisión de información técnica que contradice los principios de redundancia y diversidad, que son los elementos esenciales del concepto de seguridad. El debate abierto y el intercambio de opiniones técnicas son prácticas fundamentales para la correcta aplicación de materias tan complejas como la seguridad nuclear.

 

Dificultar la labor inspectora al limitar y jerarquizar unas comunicaciones que hasta ahora se venían produciendo sin ningún problema y que permitían, no sólo que el Cuerpo Técnico estuviera informado de lo que ocurría en las CCNN, sino también que los Inspectores Residentes pudieran recibir apoyo inmediato de los especialistas, es en nuestra opinión, un paso más en la línea de establecer un funcionamiento institucional estrictamente jerarquizado incluso en materias de naturaleza puramente técnica. Una vez más, la cúpula del CSN se desvía de la función del organismo que gestiona, al introducir elementos rígidos de control que no ayudan a regular adecuadamente y en favor de la sociedad la actividad de las centrales nucleares, sino que actúan contrariamente sobre la independencia de los inspectores, que son precisamente los agentes primordiales de dicha regulación.

 

La idoneidad de la estructura organizativa de un organismo es una garantía para la defensa de su neutralidad. Cuando los cambios en la estructura organizativa y en los flujos de información tienen por objetivo limitar la transparencia interna y externa en la organización, conducen inevitablemente a la toma de decisiones opacas e irregulares, sin rigor ni debate, ni posibilidad de discrepancia.

 

Consideramos que una adecuada jerarquización de cualquier organización es necesaria para facilitar el buen funcionamiento de la misma, pero cuando ésta se utiliza para entorpecer la labor del personal, se trata de una deformación indicativa de un planteamiento erróneo de la gestión. Si ocurre como en el CSN, que dicho planteamiento se intenta aplicar sin el menor consenso del personal afectado, es más que razonable pensar en la necesidad de renovar los cuadros gestores del CSN al quedar patente su falta de capacidad.

 

Pese a las afirmaciones contrarias a la verdad vertidas por el presidente del CSN en el Congreso de los Diputados, sigue sin aprobarse un procedimiento que sirva para canalizar las discrepancias técnicas. Y cambios como éste contradicen también su afirmación de que el CSN es un organismo donde se promueve el debate técnico, sino todo lo contrario. Es evidente que mantener y gestionar adecuadamente las discrepancias técnicas no es esperable de un organismo en el que prima un mando jerárquico que alienta una cultura de toma de decisiones cerrada y oscura, con líneas de trabajo verticales, acompañada de nombramientos y ceses discrecionales.

 

Como hemos venido manteniendo en los diversos comunicados que ha ido publicando nuestra Asociación, así como en el contenido de las siempre ignoradas comunicaciones que hemos enviado al Pleno del organismo, estas prácticas resultan contrarias a la más elemental Cultura de Seguridad y a los principios éticos que deben aplicarse en la función reguladora. Aun así,  este Pleno sigue fomentándolas y han dado lugar ya en numerosas ocasiones a considerables errores técnicos y decisiones, cuando menos opacas, que siguen perjudicando gravemente la credibilidad del CSN.

 

Constatamos con preocupación que, de no mediar reacción por parte de los  representantes públicos ante los que debe rendir cuentas el CSN, la situación de captura reguladora flagrante que venimos denunciando, tiene visos de seguir empeorando hasta que sea demasiado tarde. Por nuestra parte, nos consideramos en la obligación de seguir denunciando estos hechos, a nuestro juicio graves, en los que se pone tristemente de manifiesto la enorme irresponsabilidad de unos gestores que actúan ajenos a la importantísima labor de servicio público que tiene el CSN para la sociedad. 

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 03/11/2016

 

 

El día 26 de julio de 2016, el CSN publicó en su WEB externa una Nota Informativa sobre un nuevo suceso notificable con el epígrafe:

 

26.07.16 - Almaraz I y II (Cáceres) - INES 0 (Provisional)

 

En fecha 28/07/2016 ASTECSN sacó un comunicado en el que informaba que en dicho suceso notificable se habían incumplido las Especificaciones Técnicas de la central con conocimiento del titular, y que debería haber sido notificado en 1 hora en lugar de en 24 horas como hizo el titular. Además, dicho suceso tendría que haber sido clasificado como Nivel 1 en la Escala INES y, en consecuencia, se debería haber enviado una inspección reactiva para investigarlo.

 

Pues bien, tras 3 meses de espera, el día 25 de octubre de 2016, el CSN ha decidido elevar a Nivel 1 dicho suceso notificable, indicando que ha revisado datos de diferentes inspecciones y evaluaciones…

 

https://www.csn.es/documents/10182/1571487/25.10.16%20-%20Clasificación%20INES%201%20central%20nuclear%20de%20Almaraz

 

La Escala INES es un mecanismo de pronta comunicación al público. El Manual de la Escala, creada en el seno de la OIEA, recomienda hacer pública la clasificación no más allá de las 72 horas de tener conocimiento del incidente. El procedimiento de clasificación interno del CSN establece un objetivo más restrictivo de 24 horas para hacer pública la clasificación.

 

Si este suceso se hubiera clasificado desde el principio como Nivel 1, hubiera sido necesaria una Inspección Reactiva para investigar a fondo el incidente. Por el contrario, se ha considerado más oportuno llevar a cabo inspecciones diferidas, y hacer caso omiso de la información que remitió la Inspección Residente, cuya función quedó anulada en esta cuestión de importancia.

 

La clasificación de nivel 1 hacía tiempo que ya estaba determinada, pero se ha preferido demorar su notificación con la excusa de tener una evaluación completa del incidente, cuando debería haberse hecho público el Nivel 1 en la Escala INES. A partir de ahí, podría haberse tomado la decisión se rebajar el nivel, siempre que la información recabada en una inspección lo hubiera justificado.

 

El CSN sigue intentando minimizar el impacto en la opinión pública de los incidentes en centrales nucleares, ajeno a la pérdida de confianza que representa el hecho de que “un grupo de técnicos” tengan mayor celeridad y acierto en su respuesta.

 

 

Comunicado aprobado por la Junta Directiva de ASTECSN

 

 

 

 

COMUNICADO DEL 28/10/2016, EN RESPUESTA AL PLENO DEL CSN EN RELACIÓN CON LA CARTA REMITIDA POR ESTA

 

ASOCIACIÓN A LA COMISIÓN DE INDUSTRIA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

 

Como ya es público, esta Asociación ASTECSN envió a los diputados de la Comisión de Industria Energía y Turismo una carta en la que se denunciaban diversas deficiencias en el funcionamiento del CSN. Dicha carta fue contestada por el Presidente del CSN, en nombre del Pleno, en su comparecencia ante dicha Comisión el día 19/10/2016.

 

Esta Asociación, haciendo uso de su derecho a discrepar y a comunicarse con quien considere oportuno, y entendiendo que el debate público resulta del máximo interés para la ciudadanía, desea informar acerca de los siguientes puntos:

 

  • La carta de esta Asociación fue enviada a los diputados de la Comisión de Industria porque esta Comisión es la responsable de los nombramientos de los miembros del Pleno y debe supervisar periódicamente el correcto funcionamiento del CSN. Al no haber recibido esta Asociación contestación a ninguno de sus escritos dirigidos al Pleno del CSN, nos vimos en la obligación de informar a la instancia superior.
  • Los escritos enviados al Pleno por esta Asociación han solicitado desarrollos y mejoras, pero fundamentalmente han transmitido discrepancias técnicas que no se han gestionado adecuadamente, faltando al principio de seguridad que entendemos no se ha aplicado en esos casos de forma adecuada. Esta Asociación no ha hecho por tanto otra cosa más que poner en evidencia una gestión que no atiende debidamente las discrepancias técnicas, que deben ser entendidas como un valor fundamental en cualquier organismo regulador. La dirección del CSN ha repetido a menudo, y el Presidente lo volvió a hacer en su comparecencia parlamentaria, que en el CSN existen procedimientos adecuados para la gestión de discrepancias. Pues bien, volvemos a afirmar que dichos procedimientos no existen y desde aquí emplazamos públicamente al Presidente del CSN a que los presente en sede parlamentaria y a que explique cuándo han sido aplicados.  La realidad es que la posición oficial sobre cualquier tema polémico se basa exclusivamente en la imposición de la autoridad jerárquica, llegando al extremo de apelar a la “pérdida de confianza”, cesar de sus funciones y difamar públicamente a quienes han expresado alguna discrepancia.
  • La respuesta dada por el Pleno en la que se califican los escritos de ASTECSN como “evaluaciones paralelas” resulta inaceptable. Estos escritos no han hecho sino poner en conocimiento del Pleno que las conclusiones reflejadas por los técnicos responsables en actas de inspección e informes técnicos oficiales, han sido ignoradas, no rebatidas, por los órganos directivos del CSN, tomando decisiones injustificadas, contrarias a dichas conclusiones. Las únicas evaluaciones paralelas que ha habido son, por tanto, las de los que toman decisiones al margen del juicio técnico informado que les ha sido proporcionado por conducto oficial.
  • Una discrepancia técnica no puede dirimirse nunca por vía jerárquica. Desde el Pleno no se promueven debates imprescindibles, optándose por matar al mensajero que defiende esa preocupación o duda razonable. Este Pleno, en lo que consideramos una dejación de sus responsabilidades, prefiere atender únicamente a la opinión del Director Técnico. La afirmación del Presidente en sede parlamentaria de que todas las decisiones del Pleno son colegiadas no es más que una máscara para ocultar la realidad de no querer enterarse del fundamento de las discrepancias ni promover la resolución de las mismas, lo que ha supuesto una degradación de la función reguladora.
  • El liderazgo de calidad del que el CSN carece, y que desde aquí reivindicamos para el regulador nuclear, es un liderazgo que analiza en profundidad e independencia todo aquello que tiene repercusión en la seguridad; que aborda las cuestiones que preocupan a los técnicos responsables; que da crédito a la función de todos los evaluadores e inspectores; que actúa como apoyo a la independencia funcionarial reforzando la actitud crítica; que aborda en profundidad las cuestiones técnicas, aunque sean complejas; y por tanto, que atiende a toda discrepancia o planteamiento distinto del de la cadena jerárquica, sin represalias. Si los Plenos fueran públicos, se disiparían las dudas sobre lo que estamos reivindicando.
  • Si el liderazgo del Pleno tuviera el nivel exigible en términos de conocimientos y capacidades, los recursos que están a disposición del Consejo serían utilizados con mayor eficiencia y buscando en todos los puestos de trabajo la excelencia como objetivo a lograr. En último término, las decisiones del Pleno tienen efecto tanto en lo técnico como en el trabajo a desarrollar. Cuando se toman decisiones que afectan a los procesos que se desarrollan en el CSN sin tener un conocimiento suficiente de los mismos, se produce con frecuencia una distorsión en la utilización de los recursos del Organismo.
  • Esta Asociación, en aras a la máxima transparencia, estará siempre a disposición de los representantes parlamentarios para aclarar todos los aspectos de la carta que deseen conocer en detalle y así demostrar la veracidad de sus afirmaciones.
  • Nuestro posicionamiento crítico no resta credibilidad a la institución, sino que, por el contrario, es el garante a los ciudadanos de que nos preocupamos porque en el organismo público cada día se trabaje más y mejor al servicio de la sociedad. Si el Pleno comparte este mismo interés, cabría esperar por su parte una relación fluida y de aceptación de la asociación, en lugar de las continuas muestras de rechazo, intimidación y confrontación que ha establecido con ASTECSN desde sus inicios.

 

Comunicado aprobado por la Junta Directiva de ASTECSN

 

 

 

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 17/10/2016

 

El día 23 de mayo de 2016 se publicó en la web externa del CSN una Nota Informativa de un suceso notificable con el epígrafe: 

 

23.05.16-Ascó II (Tarragona)-INES 0

 

 https://www.csn.es/documents/10182/1580762/23.05.16%20-%20Ascó%20II%20(Tarragona)%20-%20INES%200

 

La Nota Informativa indicaba “que durante el control del nivel de concentración de ácido bórico que se lleva a cabo en el proceso de carga de combustible en la vasija del reactor, se ha detectado que en una de las muestras de los diferentes puntos de toma, el valor era ligeramente inferior a lo especificado en las Condiciones Límite de Operación.

Tras analizar la situación, y en cumplimiento con las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), el titular decidió iniciar una boración para restablecer la concentración de ácido bórico hasta un nivel superior a lo requerido. Una vez concluida esta acción, se ha reanudado la carga de combustible.

El suceso no ha tenido impacto alguno en los miembros del público, ni en los trabajadores y tampoco ha supuesto ninguna liberación de actividad al medio ambiente.”

 

Tras esa Nota Informativa, el 30 de mayo de 2016, esta Asociación hizo público un comunicado http://www.astecsn.es/comunicados/ en el que manifestaba su discrepancia con el tratamiento que el CSN estaba dando al suceso, tanto en la clasificación preliminar en la Escala INES del incidente, como en la información que se había publicado de la que se habían omitido detalles significativos. En dicho comunicado se indicaba que el suceso era un incumplimiento de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), y que como tal debería clasificarse como Nivel 1 en la escala INES del OIEA. También se indicaba que, tras la modificación del procedimiento interno del CSN realizada a iniciativa del Director Técnico de Seguridad Nuclear, los incumplimientos “inadvertidos” de Condición Límite de Operación serían automáticamente clasificados como Nivel 0 en contra de los criterios del Manual de Usuario OIEA de la Escala INES. Pero además, indicábamos que, en este caso concreto, el incumplimiento había sido plenamente “advertido”, por lo que la modificación del procedimiento no le afectaba, y debería clasificarse como Nivel 1, lo que daría como resultado el tener que realizar una inspección reactiva a la central para indagar las causas del suceso y las circunstancias en que se produjo.

 

En lugar de dicha inspección reactiva, se realizó una inspección “de apoyo a la inspección residente”, cuya Acta se puede consultar en la web del CSN con ref. CSN/AIN/AS0/1102/16

 

https://www.csn.es/documents/10182/27942/Inspecci%C3%B3n+para+realizar+comprobaciones+sobre+el+suceso+de+diluci%C3%B3n+de+boro+ocurrido+el+dia+23+de+mayo+durante+la+recarga+de+la+unidad+2+de+la+central.

 

En dicha Acta consta que el titular incumplió al menos en dos ocasiones las ETF y que uno de esos incumplimientos fue consensuado por el personal de la sala de control. Por tanto, queda constancia del carácter advertido y del incumplimiento en los procedimientos internos de la central nuclear, y de los documentos oficiales de explotación como son las ETF. Estos hechos se conocieron en el CSN desde el 2 de junio de 2016, día siguiente a la finalización de la inspección.

 

El texto de la Nota Informativa del CSN indica que se habría actuado “en cumplimiento con las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento…”, centrándose en la acción correctora final del personal de la central, pero no entrando en el hecho de que la concentración de boro estuvo durante varias horas por debajo del valor establecido con mediciones que así lo indicaban. De esta forma el organismo regulador resta importancia a un comportamiento contrario al deseable y que está establecido por la normativa técnica. Dado que el boro supone el único medio de garantizar la seguridad del reactor durante la operación de carga de combustible, esta actuación podría haber tenido consecuencias en la seguridad nuclear. La clasificación de este suceso como de nivel 0 está más allá de lo permitido por el cambio en el procedimiento que se realizó en 2015, que como ya ha expuesto esta Asociación, recorta la información al público.

 

Esta Asociación entiende que minimizar la importancia de un suceso como éste perjudica a la función reguladora y a la credibilidad del CSN.

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 28/07/2016

 

 

El día 26 de julio de 2016, el CSN publicó en su WEB externa una Nota Informativa sobre un nuevo suceso notificable con el epígrafe:

 

26.07.16 - Almaraz I y II (Cáceres) - INES 0 (Provisional)

 

En dicha nota se recoge que la central nuclear incumplió un Requisito de Vigilancia de un sistema vital para la seguridad de la instalación. La Nota no indica cuánto tiempo estuvo la central nuclear en esta situación de incumplimiento, información fundamental ya que, de haberse superado las 72 horas establecidas como límite por las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), el sistema debería haber sido declarado inoperable y la central nuclear debería haber sido llevada a parada durante las 6 horas siguientes.

 

Según consta, el sistema estuvo en esta situación de incumplimiento más de un mes, bastante más que las 72 horas admitidas por las ETF. Si el sistema estuvo inoperable un tiempo superior a las 72 horas, el incumplimiento del Requisito de Vigilancia pasa a ser un incumplimiento claro de las propias Especificaciones de Funcionamiento. En este caso, lo prioritario para el regulador debe ser el propio incumplimiento de las ETF, cuestión que se omite en la Nota Informativa.

 

Si se incumplieron las ETF, el suceso debería haber sido notificado en 1 hora desde su identificación, pero fue notificado con más de 24 horas de retraso al aplicar otro criterio de notificación que resta importancia al hecho.

 

Si se incumplieron las ETF con conocimiento del titular, el suceso debería haber sido clasificado como Nivel 1 en la Escala INES. Sin embargo, el CSN lo ha clasificado como Nivel 0.

 

Si el suceso se hubiera clasificado como Nivel 1 se debería haber enviado una inspección reactiva para averiguar las causas de una actuación del titular de la central nuclear que ha conllevado una operación fuera de lo permitido durante más de un mes, acción que el CSN  no ha realizado.

 

Al margen de las dudas planteadas sobre la actuación del regulador, la información proporcionada por el CSN no cumple la necesaria transparencia informativa que se debe exigir al regulador nuclear.

 

 

Comunicado aprobado por la Junta Directiva de ASTECSN

 

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 30/05/2016

 

 

El lunes 23 de mayo se publicó en la WEB del CSN una Nota Informativa sobre un incidente en una central nuclear española con el siguiente título:

23.05.16 - Ascó II (Tarragona) - INES 0 (preliminar)

 

Esta Asociación discrepa del tratamiento que está dando el CSN, tanto en la clasificación preliminar en la Escala INES del incidente, como en la información que se ha publicado de la que se han omitido detalles significativos.

 

Este incidente trata de un incumplimiento de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), por lo que según el Manual de Usuario de la Escala INES, debería ser clasificado como Nivel 1 en dicha Escala de acuerdo a sus apartados aplicables a reactores en parada:

 

6.2.4.3 (página 120 del Manual de Usuario) relativo a Sucesos con implicaciones a la Cultura de Seguridad: “Uno de los indicadores de un problema en la cultura de seguridad más fácilmente definidos es una violación de los límites autorizados,…

6.3.3 (página 124 del Manual de Usuario): “La operación fuera de los límites autorizados debe considerarse al menos de nivel 1”.

 

Con la nueva revisión del procedimiento PA-II-01, aprobada tras el cese del Jefe de Área de Experiencia Operativa que se opuso a dicho cambio, en nuestro país los incumplimientos de ETF “inadvertidos” se clasificarán como Nivel 0. Este cambio es claramente contrario a la letra y al espíritu del Manual de Usuario de la escala INES expresados en los dos puntos antes citados. Pero además, en este caso, es indefendible concluir que el incumplimiento fuera inadvertido, ya que entre el momento en que se conocieron los primeros resultados de los análisis de la concentración de boro que indicaban el incumplimiento  y el momento de la adopción por parte del titular de las medidas requeridas (detener la carga del combustible y comenzar a corregir la concentración de boro) transcurrieron algunas horas, cuando las ETF requieren que se adopten de manera inmediata.  Por tanto, no sería de aplicación la exención recientemente aprobada en el procedimiento, y el suceso cumple todos los requisitos para ser clasificado como Nivel 1, incluso tras la relajación de condiciones en el procedimiento PA-II-01.

 

La Nota Informativa en la WEB del CSN el día 23 recoge lo siguiente:

 

El titular de la central nuclear Ascó II (Tarragona), ha notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), siguiendo el procedimiento reglamentario, que durante el control del nivel de concentración de ácido bórico que se lleva a cabo en el proceso de carga de combustible en la vasija del reactor, se ha detectado que en una de las muestras de los diferentes puntos de toma, el valor era ligeramente inferior a lo especificado en las Condiciones Límite de Operación.

 

Tras analizar la situación, y en cumplimiento con las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), el titular decidió iniciar una boración para restablecer la concentración de ácido bórico hasta un nivel superior a lo requerido. Una vez concluida esta acción, se ha reanudado la carga de combustible.

 

El suceso no ha tenido impacto alguno en los miembros del público, ni en los trabajadores y tampoco ha supuesto ninguna liberación de actividad al medio ambiente.

 

El CSN, según se establece en sus procedimientos, ha informado a través de su página web de la recepción de notificación de este suceso.

 

El suceso, que no ha tenido impacto en los trabajadores, el público ni en el medioambiente, se clasifica preliminarmente como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES).”

 

Como puede leerse en la Nota Informativa, no se indica a la opinión pública nada sobre la secuencia temporal que tuvo lugar en la toma de decisiones para aplicar lo requerido por las ETF, aspecto que es crítico para evaluar las consecuencias, y de la redacción parece entreverse que el titular actuó de acuerdo a las ETF, lo cual no se corresponde con la realidad.

 

La clasificación como Nivel 0 en la Escala INES no obliga a realizar un Informe que sustente tal clasificación, por lo que desconocemos las razones que han llevado a clasificar como Nivel 0 en contra de lo establecido en el Manual de la INES, razones que entendemos deberían ser públicas  en aras de la transparencia informativa del CSN.

 

Además, la clasificación como Nivel 0 elimina los criterios por los que se debe llevar a cabo una Inspección Reactiva del CSN según sus procedimientos.

 

Esta Asociación considera que la información proporcionada por el CSN no cumple la necesaria transparencia informativa que se espera del regulador nuclear.

 

            Comunicado aprobado por la Junta Directiva de ASTECSN

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN DEL 07/04/2016

 

 

Esta Asociación ha remitido una nueva carta al Pleno del CSN para informar de que algunos de los hechos narrados en la nota informativa DSN/16/10 no transcurrieron como en ella se recoge. Dicha nota está firmada por el Director Técnico de Seguridad Nuclear y ha sido difundida públicamente a través de la web externa del Organismo, acompañando como anexo 1 al acta del Pleno que tuvo lugar el pasado 3 de febrero (https://www.csn.es/documents/10182/1468238/1372+-+Acta/83d9553c-6b1c-4a19-a70b-05a520609cfc).

 

En la descripción recogida en la nota DSN/16/10 sobre el proceso seguido para alcanzar la decisión de aceptar las conclusiones del titular de la central nuclear, contraria a las conclusiones de los inspectores, se indica que como resultado de una reunión del Subdirector de Centrales Nucleares con el equipo de inspección, se decidió convocar al titular de la central a una reunión para que expusiera sus puntos de vista.

 

La realidad no fue así, y queda correctamente reflejada en otra nota que el propio Director Técnico de Seguridad Nuclear envió al Presidente del CSN una semana después, y que no ha sido publicada. La decisión de convocar al titular para que expusiera sus puntos de vista ya se había tomado con anterioridad a la reunión con el equipo inspector, reunión en la que sólo se les informó de la decisión ya tomada.

 

El fundamento en que se basa esta evaluación paralela a la de los inspectores, es una afirmación que el grupo inspector nunca ha realizado. El hecho de adoptar decisiones previamente a una reunión con los inspectores impidió que hubiera el deseable debate interno sobre la discrepancia entre lo evaluado por los inspectores y la posición oficial, plenamente coincidente con la del titular.

 

Publicar en la web del CSN información incorrecta que desvirtúa la realidad del proceso seguido, atenta contra los principios de cultura de seguridad y transparencia del organismo regulador, que vamos a continuar defendiendo por el bien de la sociedad. Se nos puede volver a acusar de socavar la imagen del CSN, porque sólo la imagen parece ser lo que importa. Pero lo que verdaderamente resta credibilidad son mecanismos inadecuados de toma de decisiones, como los empleados en esta ocasión, y su ocultación a la sociedad.

 

 

 

COMUNICADO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE ASTECSN DEL 18/03/2016

 

El día 17 de febrero de 2016 se publicó en la web del CSN un comunicado supuestamente del Pleno, ya que no está firmado, en el que realizan valoraciones sobre nuestra  Asociación, cuya lectura nos produjo, sobre todo, un sentimiento de tristeza. Sorprende ver que el Pleno de un Organismo Regulador emplee sus recursos en lanzar acusaciones veladas, carentes de todo fundamento, contra una Asociación que nació para mejorar el funcionamiento del Organismo, procurando una mayor transparencia, independencia y rigor. Si el Pleno ve esta Asociación como una amenaza, puede entenderse que sus objetivos difieren de los nuestros.

 

Obviamente, si esta Asociación hubiera filtrado información a la prensa, como parece sugerir el comunicado, no hubiera estado preparando con días de antelación una carta abundando en la información filtrada. La misma mañana que se dio a conocer una noticia en un diario, cuya temática coincidía en parte con la carta que la Asociación estaba preparando, la Junta Directiva se reunió de urgencia para discutir si la noticia debía alterar nuestra decisión de emitir la carta, llegando al acuerdo de no hacernos eco en forma alguna de la noticia publicada y por tanto de seguir adelante con el envío de la carta.

 

Todos sabemos que no existe en el CSN un procedimiento de gestión de discrepancias, por mucho que el Pleno y la Dirección lo repitan. De hecho, ellos saben perfectamente que el Director Técnico de Seguridad Nuclear, ante la ausencia de dicho procedimiento, emitió el día 22 de diciembre de 2015 una Nota con referencia DSN/15/106, para gestionar por un método ad-hoc la discrepancia de un técnico. Además, esta Asociación ha solicitado reiteradas veces que se elabore dicho procedimiento.

Respecto a la acusación reiterada a esta Asociación de realizar evaluaciones paralelas, y puntualizando que esta Asociación no ha hecho sino referirse a evaluaciones e inspecciones hechas por el Cuerpo Técnico dentro del proceso regulador ordinario, confirma nuestra impresión de que el Pleno del CSN no tiene una idea clara de lo que debe ser un Organismo Regulador. Nos debemos a la sociedad, al pueblo en su conjunto que ha depositado en nosotros su confianza para que industrias con riesgo puedan seguir funcionando con garantías aceptables. Por eso, la transparencia en nuestro funcionamiento es vital y nuestro primer objetivo debe ser garantizar la seguridad del público, por encima de las repercusiones que esta garantía pueda tener sobre los intereses de los titulares.

 

Para comprender mejor lo que intentamos decir, nos hacemos eco de una noticia que se ha publicado esta semana, relativa a la US.NRC, en la que se informa de que 7 técnicos del Organismo Regulador estadounidense han seguido un procedimiento, el 2.206, para solicitar la adopción de acciones inmediatas sobre una Central Nuclear, entre ellas la opción de ordenarle parar, por lo que consideran un incumplimiento grave con la normativa (se incluye al final una traducción no oficial de la noticia):

 

2.206 Petition on Open Phase Conditions in Electronic Power System which Lead to Loss of Safety Functions of both Offsite and Onsite Power Systems (NRC Bulletin 2012-01 (View Document)

 

 Seven NRC staffers have taken the rarely used path for an NRC staffer and filed a 2.206 petition requesting either the NRC (1) issue Orders which require immediate corrective actions including comp measures to address the operability of Electric Power Systems in accordance with their tech specs, and to implement Class 1 E plant modifications in accordance with current NRC regulatory requirements and staff guidance; or (2) issue shutdown Orders “since the licensees are operating their facilities without addressing the significant design deficiency identified in NRC Bulletin 2012·01.” The petitioners state that the Oconee December 2015 transformer event indicated that the “lessons learned and manual compensatory actions implemented after the Byron Event were ineffective.” The actions requested by this petition will “rectify the open phase design vulnerability identified in Bulletin 2012-01 and provide reasonable assurance of public health and safety in accordance with the current NRC requirements.” Not surprisingly, this filing was been picked up by major media outlets.

 

 The 2.206 petition doesn’t “necessarily reflect on risk-informed decision-making,” NRR Director Bill Dean said during a March 7, 2016 PWROG meeting. Dean was responding to comments by industry executives that the work performed on open phase was a “good example of risk-informed thinking on both sides,” but staffers “didn’t care for where it went” and filed the petition. Dean noted that it is a “rare and unusual act” for staffers to act as citizens and go through the 2.206 process and said he had empathy for the petitioners because the NRC was “hung up internally on process” He noted their frustration with the pace moving forward. Similar comments were made by Executive Director for Operations Vic McCree during the opening day of the NRC’s Regulatory Information Conference on March 8, 2016.

 

Por su interés, incluimos los siguientes enlaces al procedimiento 2.206:

 

http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/petitions-2-206/

 

http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/cfr/part002/part002-0206.html

 

Resaltamos dos cosas muy significativas que en esa noticia se reflejan: “Como era de esperar, este proceso ha sido recogido por los principales medios de comunicación”; y el Director de la NRR (División de Regulación de Reactores Nucleares) “tenía empatía por los peticionarios porque la NRC se había quedado atascada en el proceso interno". Este tipo de reacciones se corresponden con un país avanzado y respetuoso con todas las personas implicadas en algo tan importante.

 

Lo contrario es lo que se hace en el CSN: declarar algunos expedientes secretos sin que existan razones de seguridad física que lo justifiquen, lo cual no refleja sino el miedo hacia las consecuencias de las decisiones; miedo que no tendría que existir si dichas decisiones se toman con independencia y rigor. En la US.NRC, organismo regulador de referencia, cualquier miembro del público puede presentar objeciones a cualquier expediente que la NRC tramite, pero en EE.UU. existe un respeto absoluto hacia la ciudadanía, por eso las reuniones del Pleno de la NRC son retransmitidas públicamente.

 

La única intención de ésta Asociación es la mejora del funcionamiento del CSN, porque, con absoluta sinceridad, creemos que desde hace un tiempo, ha tomado una deriva que le aleja de los principios que deben regirnos. Nuestra mano está tendida y permanecerá tendida para reconducir nuestra comunicación con el Pleno en el momento que lo consideren oportuno. Entre tanto, seguiremos con nuestra misión de reforzar las vías de comunicación a todos los niveles de modo que se pueda elevar el umbral de exigencia de este organismo.

 

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Traducción de la noticia comentada:

Petición 2.206 sobre la condición de 'fase abierta' en el sistema eléctrico de potencia que produce la pérdida de funciones de seguridad en los sistemas de suministro de potencia eléctrica tanto internos como externos. (Boletín 2012-01 de la NRC)

 

Siete miembros del cuerpo técnico de la NRC han tomado un camino muy poco habitual para miembros de este colectivo y han registrado una petición 2.206 pidiendo que o bien (1) se ordene tomar acciones correctivas inmediatas, incluyendo medidas compensatorias, para considerar la operabilidad de los sistemas eléctricos de potencia en consonancia con sus especificaciones técnicas, e implantar modificaciones Clase 1E en la planta en consonancia con con los requisitos reguladores de la NRC en vigor y con las guías del cuerpo técnico; o bien (2) emitir órdenes de parada “puesto que los titulares están operando sus instalaciones sin tener en cuenta la significativa deficiencia de diseño identificada en el Boletín 2012.01 de la NRC”. Los peticionarios sostienen que el suceso ocurrido en un transformador de la central Oconee en diciembre de 2005 puso de manifiesto que “las lecciones aprendidas y las acciones compensatorias manuales implantadas después del suceso ocurrido en la central de Byron habían sido inefectivas”. Las acciones solicitadas en esta petición “rectificarán la vulnerabilidad en el diseño en caso de 'fase abierta' identificado en el Boletín 2012-01 y proporcionarán una garantía razonable de preservación de la salud y la seguridad del público en consonancia con los requisitos vigentes de la NRC.” Como era de esperar, este proceso ha sido recogido por los principales medios de comunicación.

 

La petición 2.206 “no es necesariamente una reflexión sobre el proceso de toma de decisiones 'informado por el riesgo'” como dijo el director de la División de Regulación de Reactores Nucleares (NRR) Bill Dean durante una reunión con el PWROG (grupo de propietarios de centrales PWR) el 7 de marzo de 2016. Dean respondía a comentarios de ejecutivos de la industria en el sentido de que el tema de la fase abierta era “un buen ejemplo de pensamiento 'informado por el riesgo' en ambos lados,” y sin embargo los miembros del cuerpo técnico “ignoraron la finalidad de este proceso” y presentaron la petición. Dean puso de manifiesto que esta es una iniciativa “rara e inusual” para miembros del cuerpo técnico al actuar como ciudadanos comunes y utilizar el procedimiento 2.206 y dijo que sentía empatía por los peticionarios porque la NRC se había quedado “atascada en el proceso interno”. Manifestó su frustración con el ritmo al que estaba avanzando dicho proceso. Comentarios similares fueron realizados por el Director Ejecutivo de Operaciones Vic McCree durante la apertura de la Conferencia de la NRC sobre Información Reguladora el 8 de marzo de 2016.

 

COMUNICADO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE ASTECSN EN RELACIÓN CON LA NOTA INFORMATIVA DEL PLENO DEL 17/02/2016

La Asociación Profesional de Técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN) manifiesta su rechazo ante las alusiones dirigidas hacia esta Asociación en el comunicado emitido por el Pleno del CSN el día de 17 de febrero de 2016. ASTECSN quiere hacer constar lo siguiente:

  1. ASTECSN solo se hace responsable de las informaciones que origina. Estas informaciones son los comunicados publicados en su página web y las cartas dirigidas al Pleno que han sido distribuidas también a los asociados. ASTECSN no acepta ninguna acusación directa o velada de ser origen de las informaciones aparecidas en prensa, independientemente de que coincidan o no con sus planteamientos.
  2. El Pleno, como órgano colegiado, es el responsable de tomar las decisiones reguladoras pero para ello deben disponer de toda la información relevante. Las comunicaciones que esta Asociación ha dirigido a los miembros del Pleno han sido elaboradas por razones de estricta y legítima lealtad institucional, para poner en su conocimiento, de forma fehaciente, hechos y actuaciones que consideramos imprescindibles desde el punto de vista de la seguridad nuclear y la protección radiológica, como ente interesado en la seguridad nuclear y protección radiológica. Es potestad del Pleno atenderlas o ignorarlas; aunque de acuerdo con nuestro código ético, es nuestra obligación hacérselas llegar. Este ha sido el caso de nuestra última comunicación al Pleno sobre las bombas del sistema de agua de servicios esenciales de Almaraz.
  3. En el CSN no existe un procedimiento de gestión de discrepancias técnicas. Solo existen tres párrafos en un procedimiento interno sobre el proceso de evaluación en el que se contempla de manera muy somera algún supuesto de discrepancia muy concreto. La elaboración de un verdadero procedimiento de gestión de discrepancias, que siga el modelo aplicado en la Nuclear Reguratory Commission de EE.UU y en otros organismos reguladores de reconocida solvencia, es una de las principales reivindicaciones profesionales de ASTECSN. Estos modelos de gestión de discrepancias promueven la actitud crítica y la participación como un valor añadido en la garantía de seguridad y protección al público que son el objetivo último de la acción reguladora.
  4. Las comunicaciones que esta Asociación ha dirigido al Pleno no se han ocultado bajo el anonimato en ningún momento. En todas ellas, debidamente firmadas, se especifica la fecha en la que han sido aprobadas por la Junta Directiva. Es por tanto esta Junta Directiva, a cuyos miembros tienen sobradamente identificados, la que asume la responsabilidad de las mismas.

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN EN RELACIÓN CON LAS NOTICIAS APARECIDAS LOS DÍAS PASADOS 05/02/2016

 

En relación con las noticias aparecidas en los medios y la Nota de Prensa del CSN, la Asociación ASTECSN quiere aclarar lo siguiente:

 

La norma que rige en qué condiciones puede continuar la operación de una central nuclear son sus especificaciones de funcionamiento. El concepto que utilizan estas especificaciones para valorar el estado de funcionamiento en que se encuentran los sistemas de seguridad es la “OPERABILIDAD”. Las propias especificaciones establecen que “un sistema, subsistema, equipo o componente está OPERABLE cuando es capaz de realizar la función de seguridad especificada…”.

 

Las condiciones anómalas son el mecanismo de que dispone el titular de una central para determinar la OPERABILIDAD cuando un equipo manifiesta un comportamiento anómalo, como puede ser una reiteración de fallos, o la posible existencia de un fallo de causa común que podría afectar a más de un equipo. En este caso se utiliza el término “expectativa razonable de operabilidad”. Si se inicia una condición anómala y se concluye que hay expectativa razonable de operabilidad, se considera el equipo operable y la operación puede seguir un tiempo limitado hasta que la condición anómala se subsane.

 

Pero si no se encuentran suficientes garantías de que exista una expectativa razonable de operabilidad, se debe considerar el equipo inoperable y aplicar lo que digan las especificaciones de funcionamiento. Todos estos conceptos y su aplicación están definidos en el NRC Inspection Manual de la USNRC “Operability Determinations & Functionality Assessments for Conditions Adverse to Quality or Safety” (http://pbadupws.nrc.gov/docs/ML1327/ML13274A578.pdf) que se ha adoptado en España como referencia, aunque no ha sido aún trasladado a una Instrucción de Seguridad del CSN.

 

En el caso de los sistemas de agua de servicios esenciales de las centrales nucleares, las especificaciones de funcionamiento requieren 2 bombas OPERABLES para cada unidad, con 1 sola OPERABLE hay que recuperar la otra en 72 horas. Con dos bombas inoperables hay que pasar a situación de parada en 1 hora.

 

 

COMUNICADO DE ASTECSN EN RELACIÓN CON LA CONCENTRACIÓN A LAS PUERTAS DEL CSN DEL DÍA 21/01/2016

 

Ante las noticias aparecidas en la prensa sobre la concentración de ayer a las puertas del CSN, ASTECSN quiere manifestar que la convocatoria de tal concentración fue de la Junta de Personal del CSN, suscrita por las representaciones sindicales de CC.OO., FEDECA, y UGT, con la abstención de CSIF. Nuestra Asociación, como tal, no estaba entre las organizaciones convocantes más que por la coincidencia de algunos de sus representantes como miembros de la sección sindical de FEDECA, con el lema que compartimos con ASTECSN “Por un CSN independiente, transparente y sin represalias”.

 

COMUNICADO DE ASTECSN EN RELACIÓN CON LA MODIFICACIÓN DE LA APLICACIÓN DE LA ESCALA INTERNACIONAL DE SUCESOS NUCLEARES (INES) EN ESPAÑA (26/11/2015)

 

Esta Asociación quiere exponer públicamente su criterio contrario a la reciente modificación del procedimiento interno del Consejo de Seguridad Nuclear de clasificación en la Escala INES de las incidencias (también conocidas como sucesos) ocurridas en las instalaciones nucleares, por tratarse de una cuestión que atañe directamente a la transparencia del organismo regulador y a la información que debe hacer pública para que la sociedad conozca la importancia real de esas incidencias.

 

¿Qué es la escala INES y cómo se aplica?

La escala INES (International Nuclear Event Scale, en sus siglas en inglés) es un instrumento internacional que se utiliza en todos los países con industria nuclear o radiológica para comunicar al público nacional e internacional, de modo coherente y rápido, la importancia de los incidentes y accidentes nucleares y radiológicos desde el punto de vista de la seguridad.

 

La escala, basada originalmente en otra utilizada por las autoridades francesas en los años 80, fue promovida por el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) y la Nuclear Energy Agency (NEA) dependiente de la OCDE en 1990, desarrollada por un panel de expertos de varios países y establecida a nivel internacional con aceptación unánime. La participación en INES es voluntaria y los criterios utilizados son el resultado de un consenso técnico internacional coordinado desde el OIEA. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la utilizó en fase de pruebas para la valoración del incidente de la central nuclear de Vandellós I, y la introdujo en su propio sistema de información a la opinión pública desde sus comienzos.

 

Con arreglo a esta escala, los sucesos en las centrales nucleares se clasifican en siete niveles. Los sucesos de los niveles 1 a 3 se denominan "incidentes", mientras que en el caso de los niveles 4 a 7 se habla de "accidentes". Cada subida de un nivel en la escala indica que la gravedad de las incidencias es, aproximadamente, diez veces superior. Los sucesos clasificados como Nivel 1 en la escala se conocen como “Anomalías”. Los sucesos sin significación para la seguridad están clasificados como “Debajo de la Escala/Nivel 0”.

 

La aplicación de la INES requiere conocimientos profundos sobre la prevención de accidentes y la mitigación de sus consecuencias. Posee un Manual del Usuario de más de 200 páginas que establece detalladamente los criterios que ayudan a determinar la clasificación de incidentes y accidentes en los distintos tipos de instalaciones y actividades. La clasificación de los incidentes en los niveles 0 a 3 en el caso de las centrales nucleares, requiere manejar con soltura conceptos como la defensa en profundidad, los criterios de diseño, los procedimientos de operación, las especificaciones técnicas de funcionamiento, la prevención de accidentes y la mitigación de sus consecuencias, así como tener una idea precisa del importantísimo concepto de la “cultura de la seguridad”.

 

Criterios INES para incidentes relacionados con Especificaciones Técnicas

Las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) son el conjunto mínimo de límites y restricciones que deben cumplir, en general, los sistemas de seguridad durante la operación de una instalación nuclear para garantizar que dicha operación es segura. Las ETF aseguran que la instalación mantiene unas condiciones de operación coherentes con las que se han supuesto en los análisis de seguridad, y que por tanto la operación es segura. En las ETF se establece, entre otras cosas que si alguno de los límites/restricciones no se cumple, se deben tomar medidas correctivas en los plazos que se indican en las propias ETF. Los plazos se determinan de forma que el tiempo que transcurre entre la superación del límite o restricción y la toma de las medidas correctoras sea suficientemente corto como para que el incumplimiento de esos límites o restricciones no suponga un aumento inaceptable del riesgo de la operación de la instalación.

 

Cuando un límite/restricción se incumple durante un plazo superior al permitido se dice que la instalación está en una CONDICIÓN NO PERMITIDA por las ETF.

 

El hecho de que una instalación se encuentre en una CONDICIÓN NO PERMITIDA, supone un aumento real del riesgo de la instalación, tanto mayor cuanto más largo sea el periodo durante el que se mantiene esa condición y por ello, este tipo de situaciones se clasifican en la escala INES, al menos, como Nivel 1.

 

Diferencia entre Condiciones no permitidas e Incumplimientos de ETF

La entrada en una CONDICIÓN NO PERMITIDA puede darse de dos formas: cuando la superación de un límite/restricción requerido por las ETF ha pasado inadvertida para el personal de la instalación, lo que impide tomar las medidas correctoras, o cuando la situación sí que es conocida por el personal de la instalación pero no se han adoptado las medidas correctoras en el plazo permitido. El aumento del riesgo que se produce en la instalación es el mismo en los dos casos. Sin embargo, en el primer caso, ese aumento del riesgo podría no ser achacable a una negligencia de los titulares de la instalación (los responsables de la operación de la instalación) mientras que en el segundo la responsabilidad de los titulares es evidente.

 

Sólo en el caso de que la entrada en la CONDICIÓN NO PERMITIDA sea conocida por los titulares se habla de un INCUMPLIMIENTO DE ETF. El INCUMPLIMIENTO, por tanto, no supone un aumento adicional del riesgo sobre el hecho de estar en una CONDICIÓN NO PERMITIDA, pero puede hacer al titular de la instalación merecedor de una sanción por parte del organismo regulador por su actitud negligente.

 

El Manual de la escala INES no entra en disquisiciones sobre las responsabilidades exigibles al titular ni su punibilidad, que se tratan en el organismo regulador por otras vías (expedientes sancionadores). Lo que se valora en la escala INES es exclusivamente el aumento del riesgo de la operación de la instalación generado por entrar en una CONDICIÓN NO PERMITIDA, sea negligente o no. Es decir, se evalúa el riesgo real de la instalación.

 

¿Qué se ha cambiado en el procedimiento de clasificación INES del CSN?

La modificación del procedimiento recientemente aprobada por la Secretaria General del CSN a propuesta del Director Técnico de Seguridad Nuclear (DSN) y del Subdirector de Instalaciones Nucleares, consiste básicamente en clasificar como Nivel 1 solamente aquellos incidentes que supongan un INCUMPLIMIENTO de ETF, clasificando como Nivel 0 aquellos incidentes por entrada en una CONDICIÓN NO PERMITIDA cuando ésta haya pasado inadvertida para los responsables de la instalación. Este cambio se ha hecho mediante una ligera modificación de un procedimiento administrativo interno del CSN, desviándose de lo establecido en el Manual de Usuario de la OIEA y por tanto en contra del consenso internacional. La oposición a este cambio por parte del Jefe del Área de Experiencia Operativa (Coordinador Nacional de la Escala INES y uno de los colaboradores en la redacción del Manual de Usuario del OIEA) fue la causa real inmediata para su cese.

 

Este cambio contradice a todas luces la filosofía de la escala INES, que valora el aumento de riesgo de la instalación para que ocurra un accidente grave, sea negligente o no. Además, se ha realizado sin el aval de un informe técnico, en contra de la opinión del experto principal en nuestro país y mediante un simple cambio en un procedimiento administrativo. Dicho cambio no fue sometido a la aprobación del Pleno del CSN, que no habría tenido noticia del mismo de no ser por el posicionamiento del Coordinador Nacional. Por si fuera poco, el DSN no explicó las consecuencias reales del cambio al Pleno del CSN, y en consecuencia, el cambio no ha sido comunicado al OIEA, ni a la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados, ni se ha informado a los medios de comunicación, ni a la opinión pública. Aún más, cuando algún medio ha llamado preguntando por las razones del cambio, desde instancias oficiales se ha respondido con alusiones a una modificación menor de carácter administrativo (?), a la búsqueda de coherencia reguladora (?), o a seguir directrices que vienen de la OCDE (?), lo cual refleja una voluntad alejada la transparencia exigible al regulador nuclear.

 

¿Cuáles son los efectos de este cambio?

Los efectos de este cambio son múltiples y de muy distinta naturaleza. El principal es que distorsiona la percepción del riesgo de la operación de las centrales nucleares, tanto a nivel nacional como internacional.

 

Pero además hay otros efectos significativos, entre los cuales podemos mencionar los siguientes:

  • Facilita que pueda producirse una ocultación de información por parte de los titulares ya que, con alegar que la entrada en una CONDICIÓN NO PERMITIDA ha sido inadvertida por el personal de la instalación, ésta se clasificará automáticamente como Nivel 0 en la Escala (sin significación para la seguridad).
  • Supone un cambio artificial en las tendencias de la seguridad de las centrales nucleares, cuya lectura podría interpretarse erróneamente como una mejora de la misma. A este respecto cabe señalar que si el cambio introducido se hubiera aplicado a los sucesos notificables del periodo 1990-2015, los 58 Niveles 1 en la Escala INES que hemos tenido en 25 años, hubieran quedado reducidos a 14.
  • Supone un cambio que afecta a la cultura de la seguridad, mermando fortaleza y credibilidad al organismo regulador, al realizar una modificación de tal magnitud en la comunicación al público y en su percepción del riesgo, de modo soterrado, sin informar al Pleno, al Congreso, a los medios, ni a los ciudadanos.
  • Supone un mensaje negativo a nivel internacional, dentro del entorno nuclear, que puede generar desconfianza hacia España al relajar, unilateralmente y sin informar de ello claramente, unos criterios de comunicación pública consensuados internacionalmente.
  • Puede ser interpretado como connivente con los intereses particulares de los titulares de las centrales nucleares, al hacerse eco de sus reiteradas quejas por la repercusión que tienen los incidentes y la Escala INES en la opinión pública.

 

En definitiva, entendemos que la modificación contradice el principio de transparencia hacia la sociedad, e independencia del regulador frente a los regulados y por tanto debilita al organismo regulador, trasladando a los titulares una actitud de complicidad que es inadecuada para el funcionamiento correcto del sistema, que debe buscar siempre un regulador fuerte, con la máxima credibilidad, respeto y rigor.

 

Por todo ello, el pasado 22 de octubre de 2015, ASTECSN dirigió una carta al Pleno del CSN, informando pormenorizadamente de todo lo mencionado en este comunicado. En esa carta se solicitaba al Pleno una investigación sobre las razones que han llevado a la modificación de un procedimiento cuyo principal efecto es que recorta drásticamente el número de incidentes clasificados por encima de 0 en la Escala INES. También se pedía una revisión de los procesos de gestión interna del CSN que eviten estas malas prácticas, y una nueva revisión del procedimiento afectado, restaurando la situación previa, sin que hasta la fecha, se haya recibido respuesta alguna.

 

Cabe añadir que, en un momento en el que los partidos políticos anunciaban la inclusión en sus programas electorales de medidas efectivas de defensa de los funcionarios que denuncian malas prácticas o corrupción; el CSN, a petición del DSN, cesó al Jefe de Área de Experiencia Operativa y Coordinador Nacional de la Escala INES, el técnico de mayor prestigio y experiencia en el manejo de la escala INES del CSN, por expresar su discrepancia a este cambio. Posteriormente, a dicho técnico se le han rebajado dos niveles en la escala funcionarial (la rebaja máxima permitida, que jamás se había aplicado a un técnico del CSN), se le ha  retirado el complemento de productividad reduciéndole forzosamente el horario (cosa que jamás se había realizado salvo a petición del interesado), se ha emitido un comunicado público en la página web del CSN en el que se vulneran sus derechos de Protección de Datos y se cuestiona sin argumentos su diligencia y profesionalidad en el ejercicio de sus funciones, e, incluso, se le está impidiendo trabajar al ser rechazadas personalmente por el DSN las comisiones de servicio aprobadas por su cadena jerárquica. 

 

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RESPUESTA AL EXCONSEJERO GURGUÍ (10/11/2015)

 

Ante las recientes declaraciones efectuadas por personas que en la actualidad tienen responsabilidad en los órganos de dirección del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), o que la han tenido en un pasado reciente, la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN) considera necesario realizar algunas aclaraciones sobre los principios que deben regir la actividad de un organismo regulador nuclear y de las personas que prestan sus servicios en el mismo.

 

Independencia y transparencia:

En declaraciones recientes publicadas en prensa, el exconsejero del CSN, Sr. Gurguí, que cesó en su cargo el día 16 de octubre de 2015, manifestaba que sólo cinco personas (los miembros del pleno) deben actuar con independencia y transparencia en el CSN y que los demás empleados del centro, incluidos los técnicos, “están sometidos a una estructura jerárquica”.

 

Quien así piensa manifiesta un profundo desconocimiento de lo que debe ser la función pública, y más aún en un organismo cuyo fin es la seguridad y protección de los ciudadanos y del medio ambiente. El recientemente publicado texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) establece en su artículo 52 que “[los empleados públicos] deberán actuar con arreglo a los siguientes principios: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, promoción del entorno cultural y medioambiental, y respeto a la igualdad entre mujeres y hombres...”.

 

Contrariamente a lo que afirma el exconsejero, la independencia de los funcionarios expertos en seguridad nuclear y protección radiológica es fundamental y necesaria en cualquier regulador nuclear, y no es un atributo exclusivo del Pleno del organismo. La confusión e inoportunidad que demuestran estas declaraciones revela la pobre concepción del liderazgo de las personas que están al frente del CSN, aunque los principales responsables de esta situación son los partidos que los han elegido para una responsabilidad semejante. Los verdaderos líderes no recelan de la independencia de criterio de las personas a las que lideran o claman por su sometimiento a la estructura jerárquica, sino que la promueven como un elemento enriquecedor para la organización. La aplicación de criterios objetivos y acordes con unos principios éticos bien establecidos debe presidir las actuaciones y la toma de decisiones de todas las personas al servicio del CSN; es por eso que esta Asociación ha aprobado recientemente su código ético. http://www.astecsn.es/código-ético/

 

Cadena jerárquica:

En lo que respecta al sometimiento a la cadena jerárquica, también establecido en el EBEP, nunca deberá alcanzar los contenidos y las conclusiones de los informes técnicos ya que eso iría en contra de los principios anteriormente aludidos de objetividad, neutralidad, imparcialidad, honradez y otros. Las discrepancias técnicas deben dirimirse con argumentos técnicos, y si la discrepancia entre un técnico y sus superiores persiste, no pueden esgrimirse argumentos de autoridad para intentar obligar al técnico a cambiar su postura, o destituirle de su cargo cuando no se consigue, como desgraciadamente ha ocurrido recientemente en el caso del Jefe de Área de Experiencia Operativa y Normativa del CSN.

 

Un procedimiento de gestión de discrepancias, habitual en los organismos reguladores de otros países de referencia, no existe como tal en el CSN. Pocas discrepancias entre los órganos directivos y los estamentos técnicos se han resuelto mediante una toma de posición fundamentada y transparente. Cuando el superior discrepe de unas conclusiones técnicas y opte por cambiarlas debe asumir su propia responsabilidad, argumentando su discrepancia y dejando constancia del cambio. Entendemos fundamental para el CSN el establecimiento de un proceso independiente y neutral que sirva para gestionar los posibles y deseables debates internos que surjan en cuestiones científicas y técnicas, poniendo así en valor el conocimiento existente, y no dejando que ninguna de las contribuciones se pueda perder o quede apartada por criterios que defiendan otros intereses distintos de los que deben acompañar siempre a los gestores públicos.

 

Cuando un órgano directivo, hablando de un técnico discrepante, manifiesta que “en una empresa privada este señor ya habría sido despedido” sólo demuestra una concepción profundamente equivocada de la jerarquía y una visión errónea de la función pública, incompatibles con los principios de actuación que establece el EBEP. Un regulador nuclear no se puede gestionar con la visión de una empresa privada, y sus gestores deberían contar con las aptitudes necesarias antes de ser nombrados en el cargo. Las discrepancias técnicas y la actitud crítica deben ser no sólo respetadas y debidamente gestionadas, sino fomentadas. Ambas son un valor intrínseco y primordial en cualquier servicio público y más aún en un regulador como éste, con su bagaje humano de alta especialización, buscando siempre la excelencia como aportación a la sociedad.

 

Motivación y descontento:

En las declaraciones antes mencionadas, el exconsejero se refería a “un pequeño grupo de descontentos con ganas de brea”.

 

A este respecto cabe señalar que el descontento que este exconsejero atribuye a un pequeño grupo no es sino el reflejo de una desmotivación generalizada, y que ha sido reconocida por diversos responsables del Organismo en manifestaciones públicas. El primer paso para que esta institución mejore es hacer un diagnóstico correcto y conocer bien lo que piensan los propios trabajadores. Cuando se ha propuesto la idea de realizar una encuesta del clima laboral la respuesta recibida de algún responsable ha sido que “no sería imparcial y serviría para reflejar una actitud muy crítica contra la jefatura”.

 

El motor principal que tiene esta Asociación es su deseo de cambio dentro del organismo regulador, particularmente en la mejora sustancial de su cultura de seguridad. En este sentido mantendremos una actitud crítica, fundamental para la modernización y mejora continua de las administraciones públicas, y para aumentar la motivación del Cuerpo Técnico. Como dice el experto en derecho constitucional y de las administraciones públicas Rafael Jiménez Asensio: “Que nadie se llame a engaño, sin una función pública que desarrolle el talento, fortalezca la neutralidad leal, la creatividad, la innovación y el cambio, no hay futuro.” La sociedad está cambiando rápidamente y exige mejoras en sus representantes y en las administraciones públicas, para atender a esta nueva demanda de modernización, eficiencia y calidad. Nosotros queremos ser parte activa en este cambio.

 

Sabemos que las expresiones coloquiales no deben tomarse en sentido literal pero a veces pueden inducir a la reflexión. Embrear y emplumar fue, en épocas pretéritas, una forma de humillar públicamente y castigar al disidente. Confiamos en que el exconsejero no estuviera evocando tan detestable práctica cuando atribuyó “ganas de brea” a los descontentos del CSN. Esta Asociación se enorgullece de estar impulsando el cambio y la mejora del CSN, buscando el fortalecimiento de su independencia, aunque eso nos lleve a ser merecedores de brea para los que poco aportaron a la mejora del CSN.

 

Presiones y trabajo en libertad:

Otra de las afirmaciones del exconsejero, intentando salir al paso de las cada vez mayores evidencias de falta de independencia en el CSN, ha sido que deja el Consejo de Seguridad Nuclear tras seis años como consejero sin haber recibido “nunca la más mínima presión” y habiendo ejercido el cargo “siempre con plena libertad”. Evidentemente, las percepciones personales no son opinables, pero sí podemos decir que ha sido muy afortunado.

 

Existen muchas formas de presión. Algunas de ellas son inevitables como fue la realización de trabajos urgentes a raíz de la ocurrencia del accidente de Fukushima. No son este tipo de presiones las que nos preocupan. Presiones inadmisibles son las que se producen cuando los tiempos asignados a las tareas del Cuerpo Técnico no se fijan en función del rigor técnico necesario, sino de plazos marcados por intereses ajenos, elecciones, opinión pública y otras variables políticas.

 

Presiones inadmisibles son paralizar propuestas de expedientes sancionadores, o de identificación y categorización de hallazgos de inspección sin argumentaciones técnicas. Presiones inadmisibles son privar a los técnicos de los medios necesarios para exigir en tiempo y forma la información que se requiere a los titulares durante los procesos de evaluación. En este sentido, es imprescindible que se respete por parte de la cadena jerárquica los plazos mínimos necesarios para realizar las tareas con el rigor y calidad que exige la importancia de una labor que protege los intereses de los ciudadanos.

 

Sin embargo, es cierto que existe una forma en la que se puede trabajar sin presiones y con plena libertad. Los técnicos del CSN sabemos que, si en el ejercicio de esa libertad emitiéramos solamente informes favorables entregados en los plazos en que se solicitan, aunque fueran de baja calidad, no estaríamos sometidos a ninguna presión. Nadie pediría explicaciones ni se intentaría influir sobre esas conclusiones. Sólo cuando el rigor en el trabajo lleva a conclusiones que son contrarias a las solicitudes de los titulares, especialmente en el caso de las instalaciones nucleares, surgen esas presiones inadmisibles.

 

En esta materia es importante resaltar que es crucial para el buen funcionamiento del sistema regulador que cada uno conozca y asuma su responsabilidad. El técnico debe poner en sus informes lo que considera adecuado como experto, y sus superiores, desde su jefe directo hasta los miembros del Pleno, con sus conocimientos y sus propias responsabilidades, deben reflejar su posición en cada tema técnico, no teniendo por qué ser coincidentes. Es lícito exigir que no se presione a ningún técnico para que su informe exprese lo que desea la superioridad. Los verdaderos líderes, con su criterio y razonamiento, deben tomar así las decisiones, justificando sus disconformidades, y quedando siempre reflejada la posición de cada uno con la debida transparencia. Desgraciadamente, esto dista mucho de ser la práctica habitual en el CSN, y entendemos que la inaptitud y la falta de criterio técnico son la causa de una forma de actuar inaceptable pero habitual.

 

Liderazgo de calidad:

No podemos dejar de insistir en que una institución como el CSN no puede funcionar adecuadamente sin un liderazgo de calidad, que cada vez más brilla por su ausencia. Necesitamos un liderazgo basado en la integración de todos aquellos elementos que motiven, transmitan y respalden el buen desempeño y excelencia a los trabajadores. La política perversa del abuso de la libre designación, que desgraciadamente no es exclusiva del CSN y que se viene practicando desde hace años, pone de manifiesto el intento de tener todo bajo control. Esta política consiste en convertir en puestos de libre designación todos aquellos que se consideran de cierta relevancia estratégica y que en su día fueron puestos de acceso por concurso de méritos (por ejemplo, la mayoría de las jefaturas de área), y así poder eliminar a los técnicos que representan un obstáculo, sin importar su valía técnica. Esta es una de las manifestaciones más sangrantes de ese liderazgo de baja calidad que sufrimos en el CSN.

 

Declaraciones como éstas, procedentes de un exconsejero, son lamentables ya que ponen en tela de juicio la independencia del organismo al reflejar que la verdadera intención de la cúpula del Consejo es que el CSN "parezca" lo que debería ser, un regulador independiente, transparente y riguroso. 

 

 “Las instituciones son como fortalezas. Tienen que estar bien construidas y además propiamente guarnecidas de gente” (Karl Popper)

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ASTECSN CELEBRA SU ASAMBLEA CONSTITUYENTE Y APRUEBA POR UNANIMIDAD SU CÓDIGO ÉTICO

El día 27 de octubre de 2015 la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológico tuvo su asamblea constituyente, en la que se nombró la Junta Directiva y se aprobó su Código Ético.

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INICIO DE ACCIONES LEGALES CONTRA CESE DEL JEFE DE ÁREA DE EXPERIENCIA OPERATIVA Y NORMATIVA, Y VICEPRESIDENTE DE ASTECSN

 

FEDECA informa que inicia acciones legales ante la Audiencia Nacional por “desviación de poder” en el cese del Jefe de Área de Experiencia Operativa y Normativa.


Creemos que el caso de este compañero debe ser defendido por no tratarse de un caso singular sino de una forma de hacer y entender el gobierno del Consejo de Seguridad Nuclear; y queremos que se haga justicia para que no vuelvan a repetirse casos que atentan contra la ley y la dignidad de los técnicos de esta importante institución. Permitiendo que se sigan cometiendo atrocidades como ésta, que solo buscan crear cultura del miedo y restar transparencia e independencia al regulador nuclear, estaremos consintiendo una situación que perjudica nuestro buen hacer y profesionalidad. No debemos permitir que eso ocurra dado que gestionamos algo tan serio e importante como la seguridad nuclear y la protección radiológica. Además, se trata de un representante de los trabajadores elegido democráticamente, a quien se le ha castigado quitándole su productividad y vulnerando así sus derechos básicos, basándose en argumentaciones que no se pueden sostener.

 

La persecución a la que se está sometiendo a muchos de nosotros a raíz del expediente informativo que aprobó el Pleno el día 4 de septiembre solo demuestra una ausencia de liderazgo de calidad, pues la preocupación actual de los responsables del organismo es evitar la circulación de información dentro de las dependencias del organismo y tratar de controlar el flujo de opiniones, en lugar de analizar el contenido de la información y gestionar con la debida transparencia todos los expedientes. Este liderazgo de baja calidad en nuestra opinión no nos lo merecemos como trabajadores públicos que queremos mejorar esta institución pública y atender a los intereses de los ciudadanos en lugar de a otros intereses privados.

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TOTAL RECHAZO DE LA JUNTA DE PERSONAL DEL CSN A LA IMPOSICIÓN DE HORARIO SIN PRODUCTIVIDAD DEL COMPAÑERO CESADO (30/09/2015)
 

Una vez más, la Junta de Personal del CSN ha expresado en un escrito dirigido al Pleno y a la Secretaria General, su total rechazo a un nuevo "castigo" al compañero que fue destituido en su puesto como Jefe de Área de Experiencia Operativa. 

 

La nueva decisión de la Secretaria General, a propuesta del Director Técnico de Seguridad Nuclear, ha sido esta vez la de quitarle el complemento de productividad al que tienen derecho todos los trabajadores cuando realicen jornada de especial dedicación. Este empleado público fue cesado de su puesto anterior por una discrepancia técnica, sumándose ahora esta nueva rebaja en sus retribuciones. 

 

La Junta de Personal entiende que este nuevo recorte en su salario supone un evidente mensaje del Pleno del CSN a todos los trabajadores con la intención de atemorizarles y avisarles de las consecuencias que pueden ocurrirles a quienes presenten discrepancias técnicas a su línea jerárquica.

 

El escrito termina diciendo que se solicita una reunión a este respecto ante un posible caso de persecución personal y sindical. 

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LA JUNTA DE PERSONAL DEL CONSEJO DE SEGURIDAD NUCLEAR EXPRESA SU PREOCUPACION (18-9-2015).
 
La Junta de Personal del CSN ha enviado escrito al Pleno del organismo y a todos los trabajadores, en el cual manifiesta la falta de diálogo con los responsables, critica la politica de personal y entiende que la reciente destitución del Jefe de Area de Experiencia Operativa "puede entenderse como un aviso a navegantes de qué puede pasar si se producen discrepancias de criterio técnico en asuntos determinados". La Junta de personal indica que "no le parece que este modo de proceder del Pleno asegure adecuadamente la competencia e independencia del trabajo demostrado por el personal del CSN".